Trascendiendo la Dualidad Lineal

 

  

Si bien la transición del nivel de conciencia 200 es el principal obstáculo para la mayoría de la humanidad (aproximadamente el 80 por ciento en todo el mundo y el 50 por ciento en los Estados Unidos), la trascendencia del dominio de la mente lineal en el nivel de conciencia 500 es relativamente poco frecuente (sólo el 4 por ciento de la población mundial), y la evolución de la conciencia hacia el Amor Incondicional en el nivel 540 es aún más rara (un 0,4 por ciento).  Por debajo del nivel de conciencia 200, la consciencia es dominada por las emociones negativas, pero entre 200 y 400, las emociones se vuelven progresivamente positivas. Luego, en los 400s, la lógica y la razón prevalecen sobre las emociones. Hay otro salto importante de paradigma en el nivel de la conciencia 500, desde lo emotivo, el contenido lineal conceptual hacia el predominio del contexto no- lineal. Los campos más poderoso de los niveles de conciencia de 500 y en adelante cambian la prioridad del sentido, la importancia, y el valor. El movimiento es desde lo que el mundo considera “objetivo” hacia la experiencia subjetiva como cualidad dominante de la experiencia consciente.  

 

La transición es una que cambia el enfoque de la importancia de las cualidades descriptivas de lo observado a las cualidades sutiles del observador. Este recontextualiza subjetivamente lo observado en términos de placer, satisfacción, significancia, y valor prioritario. El cambio influye profundamente en la decisión y la elección, y también en las metas a largo plazo que influyen en las relaciones, las opciones profesionales, y las innumerables decisiones de la vida.  

 

El Cambio de Paradigma

 

De manera importante, el nivel 500 indica que la condición subjetiva llamada Amor se ha vuelto ahora no sólo significativa sino también dominante, no sólo como un sentimiento y una emoción, sino como el principio rector. Si bien la energía del Amor puede ser centrada como una consecuencia de los intereses o motivos, representa una ruptura de la restricción y la limitación del interés propio. El Amor sirve, mientras que el ego busca ser servido en su persecución de la ganancia. Amar, la satisfacción a largo plazo y el placer de entregarse reemplaza a lo evanescente, la satisfacción a corto plazo del beneficio del ego. 

 

La energía del Amor tiene una única cualidad, atemporal que gratifica las potencialidades que son sutiles y difíciles de describir con la lógica. En la medida en que el Amor se vuelve progresivamente espiritual, surge como orientación con la Divinidad, que es el origen último y región del Amor. Por tanto se considera santo, sagrado, y objeto de devoción, fe religiosa, y conciencia mística.  A partir del nivel de conciencia de 500 y en adelante, la atracción por la belleza, la paz y quietud interior se vuelve cada vez más importantes. Los principios espirituales de los grandes maestros se incorporan al propio estilo de vida y finalmente, se convierten en dominantes. Los conflictos surgen, no sobre si se debe perdonar, amar, o ser compasivo, sino sobre la mejor manera de que ello sea instituido y realizado. Así, la especificidad lineal y el contenido de las acciones se vuelve dominado por el poder del campo global de contexto. Con el tiempo, la Divinidad de la vida en si misma se vuelve auto-reveladora, y todo en la vida se valora.  

 

El avance de paradigma se caracteriza por un cambio de la dependencia de la percepción y la opinión hacia el discernimiento de la esencia. Esta transición es una consecuencia de y en concordancia con lo que se ha denominado clásicamente “la apertura del tercer ojo del cuerpo búdico”, lo cual representa el surgimiento de la visión espiritual.   Mientras la percepción se centra en lo lineal, la visión espiritual representa la capacidad de discernir la realidad interior que refleja el campo global. Su experiencia más cercana en la vida cotidiana es frecuentemente aludida como intuición, lo que implica que no es la consecuencia del proceso lineal, lógico.  

 

Lo etérico, los cuerpos de energía espiritual emergen progresivamente y concomitantes al avance de los niveles de conciencia del “mental inferior” al “mental superior”, luego al “causal” y progresivamente a los cuerpos Búdicos, Crísticos y Atmico. En cada cuerpo, la concentración de energía es análoga a la del sistema de chakras. En los niveles más elevados, se relacionan con la conciencia crística y, por último, en el chakra de la coronilla del cuerpo Atmico, con el dominio no restringido de la conciencia Divina de la Iluminación a través de la identificación con la Divinidad innata como el Ser. Es por este nivel de conciencia que el Dios Trascendente y el Dios Inmanente son reconocidos como Unidad Global de la cual Toda Existencia / Consciencia / Creación surge, y la consciencia de la que fluye la subjetividad y la conciencia. 

 

 

 

Nivel Calibrado de Conciencia

 

La energía de cada nivel predominante de conciencia es fijada por la voluntad espiritual por la que emerge la orientación. Como se mencionó anteriormente, es comparable a la configuración de la brújula de un barco, en el que el destino (es decir, “el futuro”) se vuelve dominante e influye las decisiones del presente en virtud de la intención subyacente.   Las fluctuaciones periódicas de las emociones, como olas que agitan el mar, llaman sólo a la corrección y no significa que el destino haya sido afectado o modificado, eso sólo se logra por la voluntad. Períodos de dificultades imprevistas son de espera y que puedan parecer “retrocesos”, pero simplemente son tendencias (a menudo principalmente inconscientes) que han surgido para ser reconocidas con el fin de ser procesadas. Períodos similares a cualquier proceso de descubrimiento interior, como el psicoanálisis o el análisis interior profundo, puede ocurrir como consecuencia de cualquier investigación del yo, como el Cuarto Paso del Programa de los Doce Pasos (“hacer un inventario moral interior”). La auto-honestidad surgida del auto-examen requiere el “conócete a ti mismo” requerido y no solo coraje sino también la voluntad de renunciar a juzgarse y entregarse a Dios.  

 

La experiencia humana general a través del tiempo ha sido esa verdad, la honestidad con uno mismo muy profunda sólo es posible con la ayuda de Dios, por ser incomprensible, el ego solo es muy poco probable que coopere con su propia muerte y extinción como la fuerza motriz dominante en la propia vida.  

 

Inicialmente, el trabajo espiritual tiene que ver con trascender la emotividad y los posicionamientos de la percepción, que son considerados principalmente personales, pero en niveles más elevados, las limitaciones son las del contexto y los paradigmas.  

 

Cuando es descrito, puede parecer abstracto, pero operativamente, existen obstáculos hacia la cada vez más elevada consciencia. Por tanto, pertenecen a los campos limitantes globales que por lo general están fuera de la consciencia y que podrían, académicamente, parecer que pertenecieran a los ámbitos de la teología, la metafísica, la epistemología, o la ontología y el discernimiento de la naturaleza de la existencia / el propio ser.  Los límites de los paradigmas de la consciencia subjetiva son a menudo por presunciones inconscientes que normalmente están más allá de la conceptualización o incluso de los intentos de descripción. Estos se vuelven más problemáticos en el nivel de lo efímero y lo inefable, que son sobre todo fundamentales para las cualidades básicas de la experiencia de la existencia como reflejo de la conciencia.  

 

Surgen cuestiones como el origen de la capacidad incluso para realizar la Existencia o el Ser, y si esas cualidades son innatas o son superpuestas por la presunción del paradigma del silencio. Uno se pregunta: ¿Qué cualidad hace que incluso lo abstracto se convierta en discernible, y si no es ese saber en si simplemente un mayor nivel de abstracción? Una vez más, aunque puede parecer académico para el intelecto, por experiencia, hay una prioritaria y profundamente transformadora luz de los niveles de conciencia. En los niveles más altos, representan las últimas nubes que ocultan el resplandor del sol de la Divinidad.  Si bien el nivel de consciencia 600 formalmente marca el inicio de los estados clásicamente denominado Iluminación / Iluminado, la Realización del Ser es característica del nivel de conciencia de 700s. A mediados de los 800s, existe el obstáculo a superar de la ilusión de Vacío, y entonces, con la verdadera muerte de las limitaciones del contexto, el esplendor de la completa Iluminación estalla; es el Gloria in Excelsis Deo y cumple la promesa de los grandes Avatares del mundo.

 

 

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Transcending the Levels of Consciousness  by David R. Hawkins, M.D., Ph.D.

 

 




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