“TRASCENDIENDO LOS NIVELES DE CONCIENCIA. LA ESCALERA HACIA LA ILUMINACIÓN”. Neutralidad (Nivel de calibración 250)

La energía se vuelve muy positiva en el nivel denominado Neutral al darnos cuenta de los posicionamientos de los niveles inferiores. En los niveles por debajo de 200, la conciencia tiende a ver dicotomías y asumir posiciones rígidas que son obstáculos en un mundo que es complejo y multifactorial y no en blanco y negro. Tomando posiciones dualistas creas polarización, lo que crea oposición y división. Al igual que en las artes marciales, una posición rígida se convierte en un punto de vulnerabilidad -lo no flexible es propenso a romperse. Sobrepasando las barreras u oposiciones que disipan las propias fuerzas, la condición Neutral permite flexibilidad y una evaluación imparcial de los problemas realista. Ser neutral significa estar relativamente no- apegado de los resultados. No conseguir un camino propio ya no es vivido como derrota, miedo o frustración. 

 

En el nivel Neutro una persona puede decir: “Bueno, si no consigo este trabajo, entonces conseguiré otro”. Este es el comienzo de la confianza interna. Cuando se siente el propio poder, ya no te dejas intimidar fácilmente o conducir a probar nada. La expectativa es que la vida, con sus altibajos, estará básicamente bien si puedes capear el temporal es una actitud de nivel 250.  Las personas en la Neutralidad tienen sensación de bienestar; lo que marca este nivel es una confianza en la capacidad para vivir en el mundo. Este es el nivel de la seguridad. Las personas en el nivel Neutral lo llevan bien y son de confianza al asociarse ya que no están interesadas en los conflictos, la competición o la culpa. Están acomodadas y emocionalmente son básicamente inalterables. Esta actitud es no- crítica y no conduce a ninguna necesidad de controlar los comportamientos de otras personas. En consecuencia, el nivel Neutral implica una mayor libertad para sí mismo y los demás.  

 

Discusión   

El Coraje tuvo la motivación, el poder y la fuerza para superar resistencias, enfrentar desafíos, y trabajar a través de ellos con fortaleza y determinación, que a su vez refuerzan la capacidad de actualizar las decisiones. El valor es necesario porque en el nivel del Coraje todavía ves problemas o dificultades que requieren esfuerzo y determinación para trabajarlos. Los obstáculos pueden realmente ser anticipaciones proyectadas, sin embargo, estas no surgen de la realidad, sino de posicionamientos residuales. El coraje puede anticipar las dificultades a controlar, tales como el malestar, la resistencia, la incertidumbre o la ansiedad.  

 

 

En contraste, el nivel de Neutralidad no proyecta percepciones dualistas, porque ha disminuido los posicionamientos, así como los obstáculos del coraje creados por la duda, la ansiedad anticipatoria, o la no familiaridad. La libertad perdura al no implicar las emociones en los resultados o insistir en los objetivos narcisistas, como el hacerlo “a mi manera”. La neutralidad no está interesada en ganar egoístamente, controlar a los demás, o adquirir bienes. Está satisfecha en atraer más que en promover. La Neutralidad es benigna y no inclinada a hacer proselitismo o apreciar el glamour de la importancia; ni tampoco minimiza o disminuye en sí misma la falsa humildad. No está interesada en la persuasión, la coacción, la intimidación o la amenaza. En la Neutralidad, uno es libre de no tratar de “demostrar” nada así mismo.

 

Además, no se siente atraído por causas a promover o defender; por lo tanto, la Neutralidad es pacífica y valora la tranquilidad y la calma. También es un nivel que carece de demandas, presiones, o necesidades narcisistas.   Una actitud general de este nivel es el de estar interesado, pero no emocionalmente implicado, lo que permite una actitud tolerante y agradable porque no hay nada realmente “en juego”.

 

Desprovisto de la necesidad de “ganar” o “ganancia”, La neutralidad es relativamente autosuficientes y satisfecha de ser lo que es. “Tómalo o déjalo” es una actitud de confianza y un valor intrínseco que no necesita nada de los demás.   El nivel de la Neutralidad es cómodo y relativamente libre de ansiedad ya que no sitúa el valor de la supervivencia en lo preconcebido proveniente del exterior. Así, la fuente de la felicidad no es proyectada externamente sobre los demás o el mundo exterior, lo que conlleva estar relativamente libre de conflictos internos, seguridad y libertad. La neutralidad esta también razonablemente libre de la ansiedad social de sentirse amenazado, por lo que carece de la paranoia. La actitud de no intervención facilita la cordialidad porque no hay nada en juego que requiera el acuerdo de otros. La libertad de la Neutralidad es la consecuencia de dejar ir los posicionamientos, las condiciones y las expectativas. Las demandas y necesidades egocéntricas narcisistas ya no son dominantes. Por tanto, el nivel de Neutralidad no sufre por las carencias ni es impulsado por el deseo, lo que quiere, o la compulsión de “hacer” algo o tomar partido en cuestiones sociales, por lo que incluye la flexibilidad.  

 

En la Neutralidad, existe la confianza en un Dios imparcial y benigno, que dan lugar a la confianza en la Divina sabiduría que provee las limitaciones del hombre. Por tanto, Dios es realmente el origen de la libertad, porque la Divinidad ya no parece ser una amenaza a ser temida u odiada y, por tanto, negada.  Las expresiones sociales de este nivel de conciencia son las de la coexistencia tolerante. La neutralidad no está interesada en los conflictos o la participación en los movimientos revolucionarios, las protestas, o el conflicto. Esto puede ser mal percibido como pasividad, cuando, en realidad, es la estabilidad que no promueve ni se resiste al cambio. La ecuanimidad de la Neutralidad por tanto ofrece un contrapeso a los excesos del cambio social y un refugio de la emotividad que permite la reflexión y la evaluación en calma. 

 

Dinámicas del Ego de la Neutralidad  

Los posicionamientos derivan en percepciones dualistas que son el resultado de las distorsiones egoístas y las inherentes limitaciones de la capacidad del ego para el pensamiento preciso. Las percepciones proyectadas son confundidas con la realidad y el énfasis dado por la ganancia o pérdida imaginaria. Por contra, la Neutralidad es la consecuencia del no- apego y está por tanto relativamente carente de las distorsiones de los superpuestos valores proyectados, opiniones, etc..  Es importante diferenciar el no- apego del desapego. El desapego indica retirada, así como también negación, lo que lleva a la indiferencia, que en sí misma es una defensa contra el miedo del apego. El progresivo desapego lleva al aburrimiento, lo plano, y una disminución de la vitalidad y la alegría de la existencia. 

 

El camino hacia el estado Iluminado es por la vía del no- apego en lugar de la negación. Para comprender esto, es importante darse cuenta de que la energía no- lineal de la conciencia en si misma es intrínseca a lo lineal, y que el no- apego significa no dependencia de la forma. El no- apego significa ni atracción ni aversión. En contraste, el desapego conduce a menudo a la aversión y la evitación, así como la devaluación. El no- apego permite la libertad de la atracción de los valores proyectados y anticipaciones tales como la ganancia. Sin miedo a ninguna atracción o aversión, la Neutralidad permite la participación y el disfrute de la vida, porque, por experiencia, la vida se vuelve más como un juego que una participación de alto riesgo. Esto es consistente con las enseñanzas del Tao, en las que el flujo de la vida no es ni solicitado ni resistido. Así, la vida se vive sin esfuerzo y la existencia misma es agradable, sin condicionantes, y fácilmente llevada como un corcho en el mar. Es “llevar el mundo como una prenda suelta”, como San Francisco de Asís recomendaba. 

 

Por experiencia, la vida cotidiana es un divertimento en el que nada de gran significancia o importancia proviene del exterior. Sin nada en juego, no hay miedo a la pérdida o la inflación del ego de la ganancia aparente.  Considerando que el Coraje ve desafíos, la Neutralidad ve principios y directrices en lugar de demandas o rígidas reglas. En la Neutralidad, es correcto aceptar o rechazar una opción, ya que no hay nada que demostrar, nada que ganar y nada que perder. Consecuentemente, la Neutralidad permite la flexibilidad y la libertad de la crítica o las consecuencias anticipatorias.  

 

Desde un punto de vista psicoanalítico, al nivel de la Neutralidad, los aspectos positivos de la salud, las funciones normales del ego son equilibradas con éxito tanto interna como externamente. Los impulsos primitivos son reconocidos y rechazados como opciones desfavorables. El intelecto se libera de la emocionalidad distorsionada, lo que permite comprobar la realidad de la sanación y se produce la acomodación social. La conciencia (superego) ha sido atenuada por lo que no es necesario proyectar las actitudes internas sobre los demás. La naturaleza humana, incluyendo su instinto animal, se acepta como normal y por tanto no tiene que ser rechazada, reprimida, negada, o proyectada sobre los demás. Así, la Neutralidad no critica los inconvenientes de la vida física, emocional y social.  

 

El nivel de la Neutralidad es acompañado de sentimientos de seguridad y confianza como consecuencia de la no- defensa y el no- posicionamiento, dando como resultado la liberación del miedo, la culpa o la crítica. También se alivian las incesantes demandas de las necesidades narcisistas o imperativos. La neutralidad no es ni cínica ni pesimista, ni hace proselitismo de metas optimistas. Acepta el progreso, el cambio y la evolución de la conciencia sin resistencia ni anticipación, sino que flota a lo largo del río de la vida por decisión y aceptación y no por lo que podría ser malinterpretado como la pasividad o indiferencia.    

 

Trascendiendo la Neutralidad   

La paz y la tranquilidad de la Neutralidad son un alivio bienvenido para aquellos que han trascendido los niveles inferiores y sobrevivieron a su angustia interior. Este podría ser visto como un nivel de recuperación para el alma / espíritu que ha abandonado con dificultad los pantanos de la desesperación, la depresión, la angustia, la culpa, el miedo y la frenética búsqueda de la ganancia, la aprobación y la riqueza terrenal, sólo para que luego se conviertan en cenizas. En lugar de lamentarse, la Neutralidad ve el pasado como información y arrepentimiento educativo. Muchas personas eligen pasar sus vidas en este nivel de recuperación y sanación interior.  

 

Aunque la Neutralidad es un estado subjetivamente muy favorable en comparación con los inferiores, aún no expresa la alegría y el resplandor de la Divinidad o del amor o la compasión como elevación de la vida. Lo Neutro ni es destructivo para la vida ni la resiste, pero tampoco es un contribuyente activo. Sirve a la vida por la participación no- resistente y se niega a ser un impedimento. Este nivel es esencialmente silente, sin añadir ni quitar del panorama de la vida.  

 

En la neutralidad, estás agradecido de haber escapado de la casa interior de los espejos por el proceso de dejar ir y entregar. Hay libertad para la impulsividad de los “he de” o “debo de”. Ya no es necesario ser un “ganador”, o “tener éxito”, o adquirir la aprobación o aceptación. No es necesario estar “de acuerdo”, ni te sientes obligado a “hacer algo” en relación a los problemas del mundo. Con el tiempo, sin embargo, debido a la alineación con los principios espirituales, el equilibrio interior  pasa de neutral a un lado más positivo de la escala a consecuencia de la intención, que es apoyada por la fe y la elevación de los efectos positivos. 

 

A causa de la no- resistencia, la energía espiritual del amor de nuevo agita el alma, que ahora busca niveles cada vez más altos de consciencia y de expresión. La potencialidad para el desarrollo del amor incondicional y la compasión atrae una creciente apreciación de la belleza y el progreso espiritual, como consecuencia de la adoración y la oración. Así, por la no resistencia, la puerta es abierta a la energía de la Gracia Divina que impulsa la evolución de la conciencia por la cual la voluntad personal se vuelve afirmativa y representa a la Divinidad por la atracción y la calidez interior progresiva de la Radiación del Divino Amor en si. La activación de la potencialidad espiritual es consecuencia de la no- resistencia, la cual es como la flor que se abre y responde a la calidez del sol en virtud de sus cualidades intrínsecas imbuidas por la misma Creación.

 

 

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Transcending the Levels of Consciousness  by David R. Hawkins, M.D., Ph.D.

 

 




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