LAS VÉRTEBRAS Y LOS ÓRGANOS 

Una de las funciones más importantes de la columna vertebral es proteger a la medula espinal, que lleva la información entre el cerebro y el resto del cuerpo.

 

Para mandar está información a los diferentes lugares de nuestro cuerpo la medula tiene pequeñas salientes conocidas como raíces nerviosas vertebrales, que pasan por los espacios laterales que quedan entre una vértebra y la siguiente, conocidos como forámenes intervertebrales.

 

Relación concreta entre las raíces nerviosas, vértebras y órganos

 

Cada nervio tiene un origen, el cual es al nivel de la columna del cual proviene, pero también tiene un destino específico.

Existen: nervios cervicales (C), nervios torácicos o dorsales (T) y nervios lumbares (L).

 

Dónde y cómo nos afectan:

 

Nervios cervicales:

C1: posiblemente la raíz nerviosa con mas funciones. Se dirige o inerva a las arterias que irrigan el cerebro, la glándula pituitaria, ciertos nervios de la cara, el oído interno y medio etc. Su compresión o irritación puede provocar dolores de cabeza o migraña, hipertensión, amnesia, mareos, fatiga crónica así como resfríos.

C2: inerva el nervio óptico y auditivo, la lengua, la frente  y los mastoides. Puede provocar, sinusitis, alergias y dolor de oídos.

C3: inerva el oído externo, los dientes, el nervio trifacial y los huesos de la cara, puede provocar neuralgia o neuritis, acné, o eczema.

C4: se dirige a la nariz, labios, boca y trompa de Eustaquio. Y puede provocar fiebre de heno, catarro, pérdida de audición, y adenoides.

C5: cuerdas vocales y faringe, puede producir ronquera e irritación de la garganta.

C6: inerva los músculos del los hombros y el cuello así como las amígdalas. Puede causar dolor en la parte superior de los brazos, cuello rígido, amigdalitis y tosferina.

C7: inerva la glándula tiroides y paratiroides así como la bursa en hombros y codos. Llega a provocar resfríos, bursitis así como problemas de la tiroides.

 

Nervios torácicos o dorsales

 

T1: inerva brazo hasta la mano y esófago. Provoca tos, asma, falta de aire así como dolor en brazo, codo, mano y muñeca.

T2: inerva al corazón. Puede provocar padecimientos en el corazón, principalmente en las válvulas.

T3: este nervio se dirige principalmente a los pulmones así que en algunos casos es el responsable de afecciones como son la bronquitis, neumonía, influenza etc.

T4: inerva la vesícula biliar y el ducto común. Su efecto podría ser, padecimientos de la vesícula, ictericia y herpes.

T5: inerva al hígado, el plexo solar (la sangre). Puede causar problemas de hígado, fiebre, presión baja, anemia, mala circulación y artritis.

T6: nervio principal en la inervación del estomago. Causa dolores estomacales, indigestión y acidez, entre otras afecciones.

T7: inerva al páncreas y al duodeno y podría provocar ulceras y gastritis.

T8: inerva el bazo y puede provocar poca resistencia.

T9: inerva a las glándulas renales y suprarrenales. Podría causar alergias y urticarias.

T 10 y 11: inervan el riñón y pueden causar padecimientos de la piel, y fatiga crónica.

T 12: inerva, junto a la T12 el intestino delgado y el grueso. Llegan a causar estreñimiento, colitis, diarrea, gases y cierto tipo de esterilidad.

 

 

 

Nervios lumbares

 

L1: Al igual que la T 12 inervan el intestino delgado y el grueso. Llegan a causar estreñimiento, colitis, diarrea, gases y cierto tipo de esterilidad.

L2: Inerva el apéndice, abdomen y pierna superior. Puede provocar calambres, problemas digestivos y venas varicosas.

L3: inerva los órganos sexuales, útero, vejiga y rodilla, y su compresión podría provocar problemas de la menstruación, abortos, impotencia, incontinencia entre otros problemas.

L4: inerva la glándula prostática, músculos del dorso inferior y el nervio ciático. Puede provocar ciática, lumbago y diversos problemas en la próstata.

L5: afecta a tobillos y pies. Puede provocar pies fríos, calambres, tobillos hinchados, etc.


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